Vid a Vid

Exposición, proyecto escultórico

Autor: Iñigo Arístegui (Web)

Del 17 al 27 de octubre del 2025

Cosecha 2024. Torremontalbo. La Rioja

Iñigo Arístegui crea las esculturas y las hinca en las tierras de Torremontalbo. Las piezas conviven con las cepas durante los ciclos de la vid. Brotación, Foliación, Floración, Envero y Vendimia.

Este proyecto escultórico es volver a la vida, VID A VID, volver al campo. Desde la ideación, creación y realización han pasado 4 años.

En esta instalación artística se han implicado personas más que profesiones. Una sinergia auténtica entre el campo y el arte. La visión de Iñigo Arístegui en el campo ha sido el recuerdo y el dentir de la tierra entre las manos

I. Brotación, Llorada. Marzo del 2024

El escultor, al volver al campo, recuerda su niñez llena de emociones.

«Una mirada, unos ojos pequeños, azules, bajo una boina, pelo blanco, camisa sin cuello, chaqueta de pana. Un caballo como él, flaco, alto y de pelo blanco. La misma mirada, la misma sonrisa. Media mañana, el vecino jornalero pasaba todos los días por delante de nuestra casita. Mi hermano y yo esperábamos ese momento entusiasmados, él se bajaba con su hazada y nos ayudaba a montar. Atravesábamos el pueblo camino al abrevadero. Cuando un día se cae, mi refugio es este mágico recuerdo.»

Las lágrimas despiertan del letargo invernal a las vides como recién naciedad. Lloran dulce como el Río Ebro que las nutre de agua. Es la brotación, la llorada.

II. Foliación. Abril del 2024

Surgen las primeras hojas de la vid, ya estamos en primavera.

«Somos monte, somos campo. Volver al origen como las aves migratorias que hacen de su instinto el ciclo de la vida. Somos nosotros, mujeres y hombres que necesitamos volver al campo»

Las esculturas comienzan el proceso de oxidación, combustión interna, roja como la sangre que generación tras generación corre por las venas de los viticultores.

Escultura y tierra se mezclan, se fusionan día a día, noche tras noche. Sol y luna, rocío de la mañana, viento del norte, lluvias que limpian el alma. Es el carácter de una cosecha.

III. Floración. Junio del 2024

Comienza la magia. Las pequeñas flores de la vid se abren y se polinizan dando paso al desarrollo de los granos de uva.

«El ciclo de la vida comienza a surgir. La personalidad empieza a determinar un carácter. Hojas jóvenes como jóvenes muchachas y muchachos que comienzan a crecer.

La torsión del hierro es el camino hacia el interior, son círculos, son nudos, indecisiones del crecimiento. La pubertad, la juventud, es un momento de pasiones. Comienzan a latir los corazones como las flores abren sus raíces al mundo que les recibe en mares de campos ávidos de expandirse.

La lluvia es el piano, el viento los violines, los oboes el comienzo de la tormenta que viene en truenos de tambores. El campo suena como una orquesta que te traspasa, te hiere y te relaja.»

IV. Envero. Agosto del 2024

Es el momento más espectacular. Gozar de los sentidos.

Se produce un cambio en el color de las uvas. Se colorean con los pigmentos rojos y azules, las blancas se vuelven rubias o amarillas.

En la luna llena de agosto, luna de esturión, Arístegui suelda las uvas de hierro como homenaje a los momentos buenos de la vida.

El alma matérica de la uva ya no es verde. Es la eclosión de la tierra, la madera, las hojas y las uvas.

El prestidigitador realiza su mayor movimiento de ilusionismo. Es el momento cumbre, la sorpresa, es uno de los mayores trucos de magia de la naturaleza.

La manos del mago, manchadas de tierra, oprimen tu pecho para arrancarte el corazón y dejar tu piel a flor de sensibilidad. El aire del campo nos traspasa y gocemos de este momento donde la influencia de la luna llega desde tiempos ancestrales, mitológicos. Mareas de cosechas»

V. Vendimia. Octubre del 2024

Llega el momento del trabajo colectivo. Es la elección del día y la hora. La cosecha llega a su ciclo. Es el comienzo del fin. Mujeres y hombre trabajan de sol a sol sin descanso. Trabajo duro, trabajo de campo. El artista recoge, vendimia con su equipo las esculturas que han permanecido toda una cosecha, VID A VID en el campo.

«Acaricio un rácimo y siento a todas las personas que he conocido en el campo. Miradas que penetran más allá de la vista. Te ven el corazón. La mirada transparente de las mujeres y hombres del campo es sincera. Gentes, familias que viven del campo, llevan sus raíces como pies desnudos en una orilla de mar.

Conexiones más allá de un entendimiento banal. La vida en el campo es fluir en la naturaleza. Aire, tierra, fuego y agua.»

VI. Robles del Adarra. Noviembre del 2024

Las barricas de roble dan carácter al vino. Tiempo y espacio es una de las bases de la vida que en este ámbito toman una idea crucial. Comienza otro ciclo de entendimiento entre humanos y ecosistema.

«La naturaleza nos quita y nos da. Los vientos del norte derriban robles centenarios. Veo la profundidad, del hombre del monte. Leñadores que con sus herramientas esculpen en maderas. Cuencos gigantes, tocones de roble que sustentan el futuro de tantos pensamientos que surgen en momentos de dudas a lo largo de los años.

Es la belleza de los simple. La austeridad en formas equilibradas, síntesis de entornos, son las bases de las esculturas, son las bases de la vida.»


Conocer a las personas de estas naturalezas, campo y monte, poder profundizar en sus conocimientos es un privilegio, es una necesidad de vida, es crecer en conocimientos de sabiduría, alma y corazón

Texto: Iñigo Arístegui

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