La historia del anillo
Bajo el agua clara,
un anillo ha caído, bailando entre sombras,
un sueño perdido,
susurros del tiempo en su brillo apagado,
en el charco sereno, un amor olvidado.
Reflejos
Este cuadro cuenta una historia. Una historia que comienza el 6 de noviembre de 1479, el día en que nació Juana I de Castilla, llamada ¨La Loca¨, quien se dice que se sumió en una profunda melancolía tras la muerte de su amado esposo Felipe el Hermoso. Conocido por ser apuesto y tarambana hasta la médula.
Durante meses, Juana custodiaba el cadáver de Felipe. Hasta tal punto que diferentes autores han interpretado el comportamiento como “celos necrófilos”.
Felipe dejó escrito en su testamento que quería ser enterrado en Granada. Pero murió en Burgos. Tras pasar días y días besando los pies del cadáver de su esposo que había muerto en el Palacio del Cordón en Burgos, Juana decidió cumplir los deseos del finado y 3 meses después de su muerte, y embarazada de 8 meses, emprendió su marcha hacia la capital nazarí.
Solo como ejemplo de la deriva de Juana la Loca, es de destacar que en el citado viaje y debido a su avanzado estado de gestación, la intención inicial era hospedarse en un convento, pero resultó ser una comunidad de monjas y la reina renunció a su hospitalidad.
Una versión malévola aduce temor a que las religiosas perdieran el decoro ante los cautivadores despojos de su marido.
Finalmente cedió la regencia de Castilla a su padre, Fernando II, quien, tras secuestrar al 5º hijo de Juana, Fernando, la obligó a recluirse en la fortaleza de Tordesillas, donde permaneció 46 años acompañada del cadáver de Felipe el Hermoso.
El hilo conductor de esta historia será el anillo…símbolo de amor eterno. Anillo que protagoniza también este desgarrador óleo de Albert Sesma. Colocado en el dedo índice simbólicamente en la mano de Juana La Loca. El amor marcó dramáticamente su destino.
También en el dedo índice, pero en este caso de La Duquesa de Alba y de la mano de Francisco de Goya, nos encontramos con una secreta -y nunca confirmada- historia de amor entre María del Pilar Teresa Cayetana de Silva Álvarez de Toledo, XIII duquesa de Alba y su pintor de cabecera y según parece, de almohada también.
La duquesa señala el suelo con la mano derecha, donde se lee la inscripción ”Solo Goya”, lo que sugiere una relación más cercana que la simple amistad entre el pintor y la duquesa.
En los anillos de la duquesa también se pueden leer las inscripciones “Alba” y “Goya”, lo que refuerza la conexión entre ambos.
El cuadro fue pintado en un periodo significativo de la vida de la duquesa, después de la muerte de su esposo en 1796, y en medio de su rumoreada relación amorosa con Goya.
Puede que solo fueran rumores…o puede que sea un mensaje de la empoderada duquesa de Alba, que nos quiso decir “me dan igual las habladurías. Aquí estoy yo diciéndole a mi amigo Goya que, con este cuadro, juntos pasaremos a la historia”.
Mi opinión es que entre ambos lo que había era una florida relación de musa-pintor. Y probablemente les uniera una especial amistad forjada durante todas las horas que pasaron juntos entre ropas blancas y mantillas negras, entre vestidos y desnudos. Amistad regada probablemente por algún oportuno "alivio de luto". Probablemente.
Por último, nuestra gran mujer moderna y hasta grandiosa, la Reina Letizia (retratada magistralmente por la fotógrafa Annie Leibovitz). Poderosa e independiente. Anillo en el dedo índice apuntando al suelo, como enviando un guiño a la duquesa. "Aquí estamos comiéndonos el mundo, creándonos nuestra propia sombra".
El anillo de la reina tiene también una inscripción. En realidad, dos.
La inscripción que puede leerse por el exterior es AMOR CHE TUTTO MOVE (Amor que todo lo mueve). En el interior la inscripción es en inglés y dice “AS LONG AS I´M EXISTING YOU WILL BE LOVED” (mientras yo viva, tú serás amada). Precioso, ¿verdad?
Este anillo de la firma italiana CORETERNO, es el mismo que aparece arrojado en el charco sobre el que he escrito esta reflexión…
El anillo fue colocado ahí por solicitud mía. En aquel momento de mi vida, cuando encargué a Albert Sesma que pintara aquel anillo bajo el agua, mi confianza en el amor se había desvanecido por completo y decidí que el anillo, que poco antes me habían regalado (el CORETERNO), y su mensaje ("el amor lo mueve todo") debían quedar allí, durmiendo bajo las aguas.
Creo que, aunque soy una mujer rigurosamente empoderada también llevo mi propio luto o éste me lleva a mí. Tengo un poco de todas estas mujeres. Por eso quise hacerles este homenaje de la mano de Albert Sesma con este cuadro “Reflejos”.
Autora: Arancha Guerrero